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ZEUS

Lo recuerdo perfectamente, porque no hace demasiado tiempo, y aunque estaba muy malito, podía darme cuenta de todo.

Hace unos meses, mi mami iba por la calle y pasó por mi lado. Yo estaba en un rincón, tirado en el suelo, entre hierbas secas y algún que otro bicho del que no me quiero acordar. Noté que me miró y que hasta puso cara de pena, pero siguió su camino.

Al rato volvió y qué queréis que os diga, no lo esperaba, porque no era la primera persona que me miraba y seguía su rumbo. Estaba desesperado, pensé que de esa noche no pasaba. Casi no podía moverme, tenía muchos mocos, los ojitos casi cerrados de la infección que tenía, y respiraba por la boca. Cada dos por tres estornudaba.

¡Qué tiempo podría tener yo! ¿3 meses más o menos? No lo recuerdo bien, pero creo que me dejaron allí tirado al verme tan débil. Ella y su mamá me recogieron, noté como me cogían delicadamente y me dejé coger sin problemas, porque era mi única esperanza.

Me llevaron al veterinario, me pusieron las vacunas, antibiótico, y decidieron quedarse conmigo y aumentar así la familia, pues ya tenían a Luna. Muy poco a poco empecé a espabilarme, y cuando parecía que todo iba bien, recaí de nuevo. En casa pensaban que no saldría adelante, porque no quería comer ni beber. Me sentía tan débil... hasta que un día eché todo lo que me hacía daño por dentro. Un hueso de albaricoque, que no sé ni dónde lo cogí. Desde entonces, estoy sano a más no poder, y cada día voy creciendo un poquito más.

Soy un trasto, pero a la vez bueno, jeje, porque les debo mucho a mis mamis. Me mimaron desde el principio y aunque se han gastado mucho en mí y lo han pasado tan mal como yo, creo que son felices al verme tan recuperado y creciendo día a día junto a Luna, que se ha hecho muy amiga mía y me quiere tanto como yo a ella. La chincho persiguiéndola cuando menos le apetece, juego con su rabo... pero ¡me lo paso tan bien! No cambiaría esta familia por nada en el mundo, ni siquiera por un ratoncito de esos que me gustan tanto.

Sara

 

 
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