Consejos
|
Historias gatunas | Fotos | Veterinario | Como ayudar
a los gatos callejeros
| Test de
inteligencia gatuna
| Adopta un gato...
o mejor dos
| Wallpaper
>Index >Historias gatunas >Greta
contacta@funcatweb.com


GRETA

Hola, me llamo Greta-Tigreta, aunque también respondo al nombre de Piru (de “Piruleta”) y, en general, a cualquier llamada para jugar o comer (soy un poco tragona y regordeta). Así era el día que me encontraron en el Retiro, hace tres años y medio. Una noche me abandonaron junto con mi mamá y otros dos hermanos, todos tigretes. Una señora que da de comer a los gatos del Retiro y que ya tenía 8 gatos se llevó a los demás, pero yo debía de estar trasteando por otro lado porque me quedé allí solita. La señora de los gatos (desde entonces, 11), que me oía chillar y piar, volvió y se lo contó a mi actual papá, que se coló en el Retiro y se quedó allí encerrado porque le dieron las doce de la noche intentando cogerme. Encendieron los aspersores para regar y se puso perdido, pero no consiguió encontrarme porque yo estaba escondida. Al final, trepó por una valla y consiguió llegar a casa, para regresar a la mañana siguiente con más luz, nuevas fuerzas y una caja para meterme y llevarme al veterinario.

Yo me escondía y me escondía entre los matorrales, y hasta llegó a pensar que era un ratón o un pájaro de lo agudo que chillaba. Al final me subí a un arbolito y ¡zas! me pilló... Tenía un ojo malo con conjuntivitis y todas las garrapatas y pulgas que podían caber en los 500 gramos escasos que pesaba.

Al principio me asusté pero pronto comprendí que iba a un buen destino. Nada más llegar a casa me puse a ronronear como loca y, desde esa noche, me subí a la cama y me metí dentro del camisón de mi nueva mami-humana, que no paraba de hacerme mimos y darme besos (y lo sigue haciendo la muy pesada).

A los pocos días me presentaron a mis dos hermanos: Kandinsky y Tristán, cuyas historias podréis leer en esta misma web. Kandinsky, la gata, me fascinó desde el principio y siempre he querido ser tan princesa como ella, pero no lo consigo (es un poco borde y no me enseña sus trucos de belleza). Lo de Tristán fue amor a primera vista, y eso que es enorme y yo era muy pequeñita. Somos inseparables y hacemos todo juntos, aunque a veces se pone bruto y le bufo, o yo me levanto de mal humor y le doy un bofetón, así, sin motivo. Pero al rato estamos lamiéndonos y jugando, dormimos juntos (en la cama, con los papis, todos en pelotón) y siempre estamos pendientes uno del otro. Por la mañana temprano, pisoteo a todos y les chupo la nariz (digo yo que para eso tienen los humanos una nariz tan grande). Luego me pongo a correr como loca y doy vueltas a toda velocidad encima de la cama (sin importar quién siga dentro), cazando ratones imaginarios.

Aunque he aumentado de tamaño desde que me cogieron, sigo siendo justo la mitad de Tristán, y de distinto color. Compartimos la afición de destrozar cortinas de cuarto de baño, perseguir ratones y cuerdecitas y meternos en bolsas de papel.

Quizá sea porque me cogieron muy pequeña, pero no he aprendido a maullar, sino directamente a chillar. Jamás he dicho “miau” ni nada que se le parezca. En cambio, tengo todo un repertorio de “ÑAAAAAS” y “ÑÑIEEEES” con múltiples significados: “no te vayas”, “quiero jugar”, “oye, que he dicho que quiero jugar”, “tengo hambre”, “Tristán se está propasando”, “¿es que no piensas levantarte?”, “hazme sitio”, “qué plasta eres”... También sé hacer sentadas de protesta y chillar hasta que me siguen a donde yo quiero: a jugar a perseguir el cordel por encima de la cama.

Soy muy inquieta y suelo llevarme bien con todos los gatos (claro, no tengo problemas para dar lametones o bofetones a ninguno, según la ocasión) y también con los humanos, aunque por lo general me escondo un rato hasta coger confianza.

Ahora soy así de guapa. Me encantan los cestos de mimbre, las cajas de cartón y los nidos de tela... me pongo panza arriba y RRRRRRRRRR.

Isabel


 

 
© Funcat 2005. © Todo el contenido es propiedad de sus autores. Prohibida su reproducción.