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CÓMO PRESENTAR A NUESTRO GATO Y UN NUEVO GATO


Este artículo está dirigido sobre todo a aquellas personas interesadas en saber cuál es la manera más adecuada de introducir un gato/s nuevo/s en su casa, sobre todo, cuando ya existe otro/s gato/s (que a partir de ahora denominaremos “gato 1”) en ella.


Recordar que es necesario visitar al veterinario para hacer una revisión al nuevo inquilino antes de introducirlo en casa, y así evitar el contagio de enfermedades infecciosas a los otros gatos.


Superados todos los preliminares, nos encontramos con un flamante gato nuevo a la puerta de casa dispuestos a presentarle su nuevo hogar. Los gatos, al contrario que los perros, no son animales de manada y no se muestran receptivos de forma inmediata ante la llegada de un gato nuevo. Dependiendo de la personalidad de ambos individuos, edad y sobre todo su tolerancia a aceptar un congénere, la duración del proceso puede variar desde unos días a semanas o meses.


Aunque nos hayan relatado mil historias de gatos que según se conocieron se hicieron muy amigos, esto no sucede casi nunca y menos en animales adultos. Olvidémonos por lo tanto de la idea de soltar alegremente al “gato x” en casa, para que se encuentre de narices con nuestro asombradísimo “gato 1”. Esta NO es la manera correcta de presentar a dos gatos.


Para los gatos, el reconocimiento tanto de su territorio como de los seres vivos que les rodean, se realiza primero con el sentido del olfato. Si modificamos los olores del territorio o de un gato que conviva con otro, estos no serán reconocidos de primeras como elementos habituales e inofensivos para el gato. En su percepción, será algo desconocido e incluso peligroso y por lo tanto, como mínimo, lo investigarán con cuidado si no deciden atacarlo. Por ello a veces sucede que ataquen decididamente al gato amigo de toda la vida, cuando este viene de una estancia en una clínica veterinaria o una sesión de peluquería, porque no lo reconocen, o desde luego no reconocen esos olores extraños que trae consigo.


Así que, como primer consejo, os recomendamos encerrar al “gato 1” en una habitación, mientras alojáis al “gato x” en una habitación destinada para él. El “gato 1”, no debe percatarse de la llegada de un nuevo individuo, ni mucho menos relacionarnos a nosotros con él. Si no disponemos de una habitación para el “gato x”, el cuarto de baño puede ser también una buena opción. En ella debe disponer de todo lo necesario: bandeja de la arena, comedero, bebedero, rascador y lugar para dormir.


En los casos más complicados recomendamos incluso lavarse las manos y cambiarse un poco la ropa, después de estar en contacto con el “gato x” y antes de prestarle atención al “gato 1”.


Nuestro trabajo desde ese momento será conseguir que ambos gatos se gusten y aprecien mutuamente.


La reacción del “gato 1”, se hará notar en seguida y seguramente se pasará todo el día con la nariz pegada a la rendija de la puerta de la habitación del “gato x”, olisqueando “eso” que está al otro lado y que no ve, pero oye perfectamente.


Aprovechemos estos momentos para jugar con el “gato 1”, darle de comer alimentos apetecibles al lado de la puerta y hacer todas esas cosas que más le gusten. De esta manera relacionará esos nuevos olores siempre con cosas positivas y agradables.


Igualmente podemos frotar la cabeza del “gato x” con un calcetín y dejarla en la casa para que la olisquee el otro animal, y viceversa. Los calcetines estarán impregnados de feromonas faciales positivas, que disminuyen la ansiedad.


Se comercializa un producto en forma de difusor para el enchufe llamado Feliway, que difumina ese olor de feromonas faciales felinas por el ambiente (inapreciable para el olfato humano). Su eficacia está demostrada para reducir la ansiedad en cualquier situación de estrés en gatos y recomendamos utilizarlo desde antes de la llegada del gato nuevo. En cualquier, caso será beneficioso para ambos animales.


En unos días, dejaremos que el “gato 1” pase a investigar la habitación del “gato x”, pero siempre habiendo sacado antes al gato nuevo de la habitación sin que nos vea el “gato 1” y dejando al nuevo en otra habitación cerrada, que a su vez tendrá que investigar.


Observemos a ambos gatos. Se pasearán por el territorio, oliéndolo todo, sobre todo el lugar de dormir y la bandeja de la arena. Posiblemente ericen su pelo y caminen agachados con el rabo bajo entre las patas. Nosotros debemos de actuar como si ni siquiera estuviéramos allí, nuestra actitud debe ser totalmente indiferente, como si nada extraño estuviese sucediendo. Si solemos hablar con el gato, podemos hablarle normalmente, pero nunca intentar cogerle en brazos ni acariciarle. Hay que dejarles a su aire.


Si habitualmente jugamos con ellos, debemos hacerlo, en cuanto estén más relajados, esto les distrae y reduce la ansiedad. Igualmente podemos darles de comer su alimento preferido en estos momentos.


En el caso de poseer más de un “gato 1”, es preferible que accedan de uno en uno a la habitación del “gato x”. Los gatos presentan una forma de agresividad que se denomina agresividad redirigida y ante determinadas situaciones de estrés atacarán al individuo que se encuentre en esos momentos a su lado, que puede ser otro animal o por supuesto también nosotros. La introducción de un gato nuevo es lo suficientemente tensa, como para complicarlo más aún, creando rivalidades innecesarias entre gatos que se llevan bien.


Cuando al cabo de unos días la actitud de ambos gatos sea totalmente tranquila y relajada estando en contacto con los olores del otro, jueguen con normalidad, etc., podemos intentar realizar un contacto visual, por ejemplo a través de una puerta de cristal o con el gato nuevo dentro de un transportín, para poder separarlos inmediatamente al menor signo de agresividad. Los debemos distraer con juegos o con alimentos, pero nunca sujetemos al gato en brazos, ya que se sentirá acorralado y puede reaccionar de forma inesperada. Los bufidos son inevitables y no tienen porque ser una mala señal, pero maullidos y gruñidos potentes o cualquier ataque frontal son signos claros de que debemos tomarnos más tiempo en la introducción del nuevo inquilino.


Son más efectivas sesiones breves que acaban bien y sin peleas varias veces al día, que una sesión larga y con altercados. Cuanta más paciencia y tiempo le dediquemos a la presentación, mejor relación establecerán ambos animales. Aunque algunos adultos no lleguen a ser totalmente amistosos, siguiendo estos consejos, se alcanza una tolerancia razonable incluso en los casos más difíciles.


Os recordamos que los gatos y gatas esterilizados son siempre muchos más amables con sus congéneres que los gatos y gatas no castrados. La rivalidad por defender el territorio disminuye bastante, tanto en hembras como en machos, al esterilizarlos y es fundamental que esterilicéis a vuestros gatos y gatas mayores de seis meses, si queréis lograr una convivencia apacible entre ellos.


Esperamos que con estos consejos os hayamos facilitado la introducción de vuestro nuevo gato y así podáis disfrutar de la compañía de otro gato más en casa.


Patricia Alfaro Calleja

Veterinaria