© Funcat 2005. © Todo el contenido es propiedad de sus autores. Prohibida su reproducción. Diseño Gema Gonzalo.
© Funcat 2005. © Todo el contenido es propiedad de sus autores. Prohibida su reproducción. Diseño Gema Gonzalo.


Se ha ganado a pulso ser mi ojito derecho. Unos meses antes de encontrar a este gordo, yo había perdido (o me robaron) un gato pelirrojo de 8 meses. Pasé una época muy mala, yo tenía 19 años y había sido mi primer gato. Me sentí muy culpable e impotente, y desesperada por no encontrarle de nuevo.
Un buen día en el año 1.998 fui a recoger a mi hermano y éste apareció con una bolita peluda y pelirroja en su mano, le cabía y le sobraba sitio. Me contó que lo había rescatado de unos niños, o más bien unos demonios, que jugaban a tirarlo por los aires. Thirdeye tenía entonces 6 días de vida. Aún tenía parte del cordón umbilical y las almohadillas de las patas ensangrentadas de haberse arrastrado en búsqueda de su madre. En cuanto le ví rompí a llorar porque se parecía mucho al gato que perdí y por la ilusión que me hizo, así que… ¡a casa! Le estuvimos dando biberones, creo que demasiados, ya verás por qué.
Con 20 años me cambié de ciudad y por supuesto Thirdeye (o Zerai en andaluz, porque es andaluz como yo) se vino conmigo. Busqué una casa donde le aceptaran y con los años nos hemos mudado unas cuantas veces, siempre él primero, de lo contrario, habría vivido bajo un puente, pero él conmigo siempre.
Es el único ser del mundo que podría escribir mi biografía, lo que ha visto y vivido! Menos mal que no habla… :D

Podría escribir eternamente sobre el gordo, me cortaré un poco.
Siempre está. Donde estoy yo, Thirdeye está. Y donde está Thirdeye, está Aenima. Así que hacemos una especie de trenecito cuando camino por la casa.
La comida favorita de Thirdeye, cuando Aenima le deja o está entretenida comiendo otra cosa:
• Phoskitos
• Pan con tomate frito
• Drakis
• Jamón de york
• Pizza
• La pasta de dientes y todo lo que sea mentolado
• Todo aquel pienso que no es el suyo
A pesar de su peso y tamaño, no es muy comilón.
Cuando era joven era un terremoto, y se tiraba a las piernas de todo aquel que pasara por delante, sobre todo si llevaba platos o algo en las manos. Ahora es un ñoño, pero sigue teniendo esos arranques de locura adorables: echa las orejas hacia atrás, su rabo se duplica de tamaño, se le achinan los ojos y… se pone a correr! Jugamos al escondite. Yo corro tras él, cuando le encuentro pega un salto con las 4 patas a la vez y entonces salgo yo corriendo y me escondo. Cuando me encuentra pega otro salto y vuelve a correr él, y así nos pasamos un buen rato.

También se pirra por las pelotas de papel de aluminio, se las tiro y me las trae para que vuelva a tirárselas. Siempre que Aenima le deje cogerlas.
Cosas que le causan verdadero pavor: los transportines. Cuando llego a casa con un transportín, no sé cómo lo oye que ese día no me recibe en la puerta! Y le huele el aliento una barbaridad! Pero por lo demás, es perfecto.
Además, es un padrazo. Está castrado desde los 6 meses, pero por casa hay gatitos itinerantes ya que soy canguro de gatitos. A todos los acoge con bondad y les enseña a ser gatos. Aenima les enseña el arte de la guerra, y Thirdeye la bendita paciencia.
Espero que el gordo y la arisca pasen conmigo muchos muchos años más, me sigan enseñando y dando tantos buenos momentos como hasta ahora. Como despido, he aquí dos fotos que tienen pocos segundos de diferencia. ¿Se cachondeaban de mí?
Laura