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MÁXIMO, LUCHO Y NICO (diciembre 2009)


Hace 8 meses se murió nuestro querido gato Máximo, que era todo dulzura. Era mi angelito, como decía yo… A Máximo lo encontramos un día a las 7 por la mañana en la calle maullando y pidiendo algo; debía de tener 4 meses. Vio a mi marido, se acercó a él, se subió a su regazo y ya nunca echó de menos a nadie más… y justo coincidió que el fin de semana siguiente nos mudábamos al campo, que risa. El gato estaba alucinado con la mudanza y se dedicaba a cotillear cada caja. Cuando llegó el momento de llevarse el sofá, no le debió parecer bien porque lo persiguió escaleras abajo.


Sin embargo, le apareció un linfoma espinal y después de varias pruebas y muchos veterinarios, decidió que ya era hora de irse…


Durante algunos meses lloré sin consuelo pensando que había perdido a un amigo, a una compañía, a un ángel…  y me acordaba de un pequeñín de color naranja que había nacido en mi Galicia natal justo cuando Máximo estaba ya enfermo. Después de pensarlo mucho, me convencieron de que quizás Nico y yo pudiésemos hacernos compañía y ser amigos… pero con lo que yo no contaba es que, además, iba a aparecer otro pequeñín mezcla de siamés y con ojos azules (Lucho) en el pueblo manchego donde yo vivo, acurrucado debajo de un coche, al lado de unos contenedores de basura y muerto de hambre. Tenía tanta hambre y era tan pequeño que no sabía ni comer cuando vino. Ahora tienen alrededor de 8 meses y se quieren un montón; a Lucho todavía le cuesta aceptar caricias porque sigue algo traumatizado con la vida que llevó antes de llegar (y creo que alguien le llegó a pegar al pobre), pero de vez en cuando hasta parece que le gustan porque cierra los ojos y parece que se relaja.


Mi marido lo vio y decidió que se venía a casa con nosotros y, a la semana siguiente, fuimos a buscar a Nico. Ahora somos una pequeña gran familia y ellos se llevan estupendamente. Sinceramente creo que se han adoptado y Lucho adora a Nico.


¿A qué son guapos? Esta foto es de verano y ahora están un poco más grandes, pero yo creo que igual de felices… Ahora es más difícil conseguir sacarles una foto juntos, porque no paran…


Cristina