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DECISIONES DIFÍCILES


MANEJO DE GATOS GRAVEMENTE ENFERMOS

Los gatos asilvestrados deben estar sanos para poder sobrevivir en las duras condiciones de la vida en libertad, pero hay diversidad de opiniones en lo referente a la eutanasia. Hay quien piensa en la eutanasia como algo horrible y no considera su aplicación bajo ninguna circunstancia, pues piensan que todos los gatos tienen derecho a la vida, sin importar que su calidad de vida sea baja. Otros piensan, que uno de los grandes actos de bondad que el ser humano puede ofrecer a los animales cuando tienen enfermedades irreversibles que les causan sufrimiento, es la eutanasia.


Cuando se sopesa la utilización de la eutanasia es necesario un equilibrio: ni implicarse demasiado emocionalmente, ni ser indiferente ante ella. Para actuar teniendo en cuenta lo mejor para la colonia, será necesario algunas veces rechazar las presiones de quienes pueden no ser quienes mejor juzguen su bienestar. No tiene sentido prolongar el sufrimiento de un gato sólo porque alguien encuentre la eutanasia penosa o desagradable. Si no tomamos las medidas para evitar el sufrimiento seremos responsables del mismo.


Hay casos que podrían ser tratados en gatos domésticos, pero son difíciles de tratar en gatos salvajes. Por ejemplo, la rinotraqueitis felina es frecuentemente endémica en colonias de gatos callejeros. En casos como este hay que valorar qué hacer según los medios con los que se cuenta, según la forma de pensar de quien está haciendo la colonia, y según lo manejables que sean esos gatos. Hay varias opciones:


  1. Tratamiento teniendo al animal hospitalizado: esto le producirá bastante estrés, pero si se tienen medios económicos se puede sacar el gato adelante. Para aquellos que piensan que es mejor un tiempo de estrés que la eutanasia, ésta es una buena opción. Además hay varios niveles de “salvajismo” en los gatos callejeros, algunos están acostumbrados a la gente y aunque estén ese tiempo asustados y pasándolo un poco mal, tampoco es para tanto. No así en gatos que tienen pánico cuando ven a una persona. En este caso, si no se quiere plantear la eutanasia, se puede elegir la siguiente opción.

  2. Tratamiento “rápido”: en el caso de la rinotraqueítis lo indicado sería tratar al gato con antibiótico. Se le puede administrar un antibiótico de 15 días de duración, soltar al gato y ver si mejora. Lo malo es que no siempre se puede curar en 15 días y habrá que volver a cogerlo para seguir con el tratamiento y además habrá que volver a capturarlo más adelante para esterilizarlo cuando ya esté bien. Igual que en la opción anterior, habrá que valorar lo fácil o difícil que será volver a atrapar ese gato. Otro inconveniente de esta opción es que mientras el gato esté enfermo y en contacto con los demás puede ser un foco de infección para ellos.

  3. Eutanasia: a veces, por las dificultades en proporcionar el adecuado tratamiento veterinario, así como por proteger a los otros gatos de la infección, hay que tomar la decisión de la eutanasia.


CONTROL DE ENFERMEDADES INCURABLES Y CONTAGIOSAS

Como los gatos callejeros pueden tener enfermedades que pueden ser una amenaza para los otros gatos, callejeros y domésticos, es aconsejable hacer un test, si los fondos lo permiten. Los peores virus a considerar son los causantes de la leucemia felina (FeLV) y de la inmunodeficiencia felina (FIV). Ambos son fatales, y pueden infectar colonias enteras, pero también es cierto que pueden tener el virus y no desarrollar la enfermedad durante bastante tiempo. Aquí también se puede actuar de varias maneras.


Unos piensan que sólo se les debe eutanasiar si presentan síntomas de haber desarrollado la enfermedad. Respecto a la leucemia existe vacuna, con lo que se puede vacunar a los gatos que den negativo para minimizar el riesgo de ser contagiados. Para la inmunodeficiencia no hay vacuna, pero una vez esterilizados es más difícil que se contagien unos a otros, pues el contagio se produce sobre todo en las peleas, y con la esterilización, sobre todo los machos, dejan de ser tan peleones.


Otros opinan que se debe hacer el test rápido de ambas enfermedades mientras el gato está anestesiado, para asegurarnos que los gatos esterilizados y devueltos a su zona son negativos. Los positivos deben ser eutanasiados para evitarles una muerte lenta y para evitar que el resto de la colonia y los gatos domésticos se contagien.


Lo sensato será considerar cuál es el estado sanitario general de la colonia y lo manejables que son los gatos que la forman a la hora de decidirse por una u otra alternativa.


MANEJO DE GATAS PREÑADAS

A veces, encontrar casa a gatitos sociables es difícil. Si son salvajes es imposible. Así que la decisión está en si permitir o no, que nazcan más camadas de gatos salvajes, habrá que considerar la opción del aborto quirúrgico.


Para una gata salvaje es muy estresante estar confinada en una jaula varias semanas hasta que sus gatitos puedan destetarse. Habrá madres que nos dejarán coger y socializar a su camada. Otras, en cambio, no permitirán que cojamos a sus gatitos para socializarlos, así que serán salvajes también, serán tímidos y tendrán miedo de los humanos. Habrá que considerar si nos arriesgamos a que una gata tenga esa camada o si es mejor el aborto quirúrgico, sobre todo si no está en estado muy avanzado de gestación.


Las gatas no son conscientes de que están preñadas, de modo que no sufren ningún daño psicológico si se las esteriliza cuando están preñadas, y se las puede devolver a su entorno en cuanto se recuperan de la operación.


LA ESTERILIZACIÓN EN GATITOS JÓVENES

Muchas organizaciones carecen de recursos para hacerse cargo de gatitos salvajes y socializarlos, particularmente cuando la época de cría está en auge. La esterilización cuando son jóvenes, se puede hacer a las 6 semanas de edad, es una práctica muy utilizada en el manejo de estos gatitos. Si se dejan en su zona hasta la edad habitual de esterilizarlos, a los 6 meses, luego es más difícil cogerlos y las hembras ya estarán preñadas o incluso habrán parido antes de los 6 meses. La experiencia demuestra que si los gatitos están sanos y se utiliza una buena anestesia y técnica quirúrgica, la esterilización cuando son jovencitos no presenta ningún problema. Casi sin excepción, estos gatitos se recuperarán rápidamente, incluso antes que los gatos salvajes adultos, y se les podrá devolver a su entorno en horas.


MANEJAR GATOS SALVAJES

Lo mejor es no tocar nunca un gato salvaje. Como precaución, los voluntarios deben vacunarse contra el tétanos. Si se produce un mordisco o arañazo serio, se debe lavar la herida inmediatamente y buscar urgentemente atención médica. Los gatos pueden parecer más dóciles de lo que realmente son, sobre todo si están estresados o bajo los efectos de la anestesia y es mejor no intentar cogerlos con las manos. La regla de oro es no confiar nunca en un gato que parece ser dócil y ser conscientes del riesgo de que nos cause una herida. Usando el equipo adecuado se evitarán lesiones y la experiencia será menos traumática para el gato. Es importante utilizar una jaula trampa.


Se debe resistir la tentación de coger un gato salvaje con las manos por el riesgo de que nos muerdan, incluso los gatitos más pequeños pueden dar buenos mordiscos. Se pueden utilizar guantes, pero pueden dar una falsa sensación de seguridad en lo que respecta a los mordiscos y es mejor usarlos sólo para coger las jaulas y transportines.


Si se quiere cambiar un gato de una jaula trampa a una jaula de contención o un transportín hacen falta dos pares de manos, un gato asustado puede golpear el transportín y desplazarlo, algunos gatos son muy rápidos y pueden escapar antes de que nos demos cuenta. En cualquier caso, es mucho más sencillo llevar al gato directamente dentro de la jaula trampa, al veterinario donde se va a esterilizar.